Mauricio Macri, alumno ejemplar del FMI

El Presidente anunció hoy que decidió iniciar negociaciones con el Fondo. Por qué el FMI siempre elogió las políticas económicas de Cambiemos.

Mauricio Macri anunció hoy en Casa Rosada que pedirá financiamiento al FMI. Curiosamente, sus palabras fueron “decidí iniciar negociaciones con el FMI”, cuando en realidad éstas existen desde el día uno en que asumió la presidencia.

Apenas un mes después de haber asumido, Macri comenzó a pactar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la posibilidad de que este ente realizara auditorías y “aconseje” en consecuencia. Tras varias reuniones con la Directora de la institución, Christine Lagarde, se reanudaron las negociaciones.

Ya en aquel momento, algunos economistas salieron a criticar la actitud del Presidente, porque advertían la posibilidad de que esto implicara un fuerte endeudamiento externo difícil de revertir a posteriori.

Si bien el FMI siempre elogió las medidas económicas de Cambiemos, cuando publicó este año la proyección de algunos índices, como el de inflación, fueron más negativos de lo que el Gobierno esperaba: “Siempre se equivocan”, criticó el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Si nos preguntamos por qué el FMI suele halagar a Macri, solo basta con leer la serie de “sugerencias” que propone esta entidad en su informe del artículo IV, entre las cuales se encontraban las siguientes:

-Reducir el gasto público en salarios, jubilaciones y transferencias sociales.
-Congelar contrataciones del Estado y reducir empleo público.
-Flexibilizar el mercado laboral.
-Liberar el mercado para hacer ingresar productos importados.
-Tratar el tema de las paritarias, sugiriendo un posible recorte o cese de las mismas.
-Habilitar jubilaciones privadas optativas.

Definitivamente, Macri ha sido un alumno ejemplar: muchas de estas “buenas prácticas” se cumplieron al pie de la letra en las últimas decisiones políticas de tinte impopular: proyecto de reforma laboral, desempleo, flexibilización y precarización, libre mercado, negociaciones colectivas estacionadas -o con porcentajes irrisorios y en cuotas mínimas- y una Reforma Previsional que le valió represión, cacerolazo y nuevos detractores.