Francisco Nazar: “Formosa hoy es una pequeña Venezuela”

“Esto no es peronismo: es una burguesía capitalista feroz y despiadada que explota a las personas. El sistema de salud está colapsado, la educación es pobrísima y se agrava el drama del narcotráfico, porque nuestras fronteras están totalmente desprotegidas.” Afirmo el sacerdote.

FORMOSA.- Debe ser una de las personas que más quiere a Formosa sin ser formoseño. Francisco Nazar nació en Buenos Aires hace 76 años, y a los 30, recién ordenado sacerdote, vino a la provincia y no se fue más. Buena parte de los 46 años que lleva aquí los ha pasado en el interior, trabajando con las comunidades aborígenes.

Querido y admirado por su compromiso con los más pobres, su apellido completo es Nazar Anchorena, una de las grandes familias patricias del país. Acá todo el mundo lo conoce como el padre Francisco, o simplemente Francisco, y saltó al primer plano en 2011, cuando la Iglesia le autorizó una licencia para que pudiera enfrentar en las urnas a Gildo Insfrán. Le fue muy mal (el gobernador se impuso con el 76% de los votos), pero no se arrepiente: “Había que jugársela para tratar de ponerle fin a esta dictadura”, dice.

Después de las elecciones volvió a ejercer su ministerio, aunque probablemente sigue siendo la voz más furibundamente crítica que se alza acá contra el gobierno de Insfrán. Hoy es vicario de los pueblos originarios y vive en un centro de espiritualidad en las afueras de la capital. Allí recibió a la nacion.

 

-¿Cómo está hoy Formosa?

-Pésimo. Política y económicamente es un desastre. Insfrán ha destruido todas las instituciones y vivimos en un régimen que detrás de un disfraz de democracia esconde una verdadera dictadura. No hay libertades públicas, te persiguen, te amenazan? Todos los estamentos del gobierno son lugares de control y espionaje. Esto no es peronismo: es una burguesía capitalista feroz y despiadada que explota a las personas. El sistema de salud está colapsado, la educación es pobrísima y se agrava el drama del narcotráfico, porque nuestras fronteras están totalmente desprotegidas.

-¿Hay posibilidades de que cambie algo?

-Muy difícil. Se apoderaron de todo, son dueños de todo, y reina el fraude, no sólo en las elecciones. Es una pequeña Venezuela.

-Habló también de desastre económico.

-Se suele decir, equivocadamente, que Formosa es pobre. A Formosa la empobrecieron. Es una provincia rica en biodiversidad, con bosques, el Acuífero Guaraní [enorme reservorio natural de agua dulce], petróleo, tierra fértil? De hecho, en sus orígenes, tanto los indígenas como los inmigrantes que fueron llegando producían muchísimo. Había algodón, maíz, mandioca, una gran industria de la madera. Hasta se vendía carbón para los Altos Hornos Zapla, en Jujuy. Acá nunca hubo hambre. Pero entre las crisis económicas, el criminal cierre del ferrocarril que ordenó Menem y las políticas de Insfrán, todo se echó a perder. Insfrán destruyó el aparato productivo. La propiedad de la tierra pasó a pocas manos. A muchos funcionarios del gobierno. La gente que huyó de los pueblos rurales y se concentró en las ciudades, especialmente acá, en la capital, hoy es el gran ejército de votantes del gobernador. Fue una política deliberada para quedarse con el territorio y con la gente..

-Muchos dicen que se ha perdido la cultura del trabajo.

–¡Absolutamente! Nos hemos convertido en una provincia pensionada. Hay familias en las que reciben pensiones [planes sociales] el padre, la madre y los hijos. Juntan hasta 20.000 o 30.000 pesos. ¿Así quién va a querer trabajar, si se gana menos que eso? Se ha caído en una gran indignidad, donde lo único que se busca es el electrodoméstico, la moto. Como no pueden comprar un auto, van a la moto, que es el caballo de los pobres. Debe ser la provincia con más motos.

-¿Se arrepiente de haber sido candidato?

-No. Nunca fui un político, soy sacerdote, pero había que jugársela para poner fin a esta dictadura. Además, los que me conocen saben que no fue una decisión mía, sino un pedido de muchísima gente de todos los sectores y muy distintas orientaciones que ya no soportaba seguir así.